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Traducciones directas e inversas

Y así, Proust no tarda en convencerse de que está enamorado de Jeanne Pouquet, pero convierte a Gaston de Caillavet en el primer confidente de esa pasión, lo que mueve a dudar de la sinceridad de éste. De estar enamorado de verdad, carnalmente, tendría el tacto de elegir otro confidente. Que haya quedado seducido por la belleza de Jeanne, por su estimulante inteligencia, por esa alegría de vivir que irradia, queda fuera de duda, pero que llegase al extremo de querer suplantar a Gaston de Caillavet, a pedir la mano de la señorita Pouquet, está por ver y hasta cabe suponer que si hace tal ostentación de entusiasmo es porque alberga la certeza de que no le van a tomar la palabra. Resumiendo, ¿estaría tan prendado de Jeanne Pouquet de estar ésta libre y no existir Gaston de Caillavet? Éste no debe de engañarse mucho al respecto, aunque le irrite el acoso de Proust a Jeanne por su modo de inmiscuirse en sus relaciones, de arrebatarle la atención de una mente, ya que no de un corazón, no sin clamar en voz muy alta el sacrificio que hace en aras de su amistad. Aburrida de tal insistencia, Jeanne Pouquet, que tiene noción de la realidad, no se toma a su adorador en serio y tranquiliza a Gaston de Caillavet: “Buenas noches, horrendo impío”, le escribe una noche. “Me voy a soñar, no con Marcel, sino con mis salvajes, con lo que muy pronto experimentarán la felicidad de oír mi edificante palabra”. No sabemos a qué salvajes se refiere, quizá a los de una comedia en la que interpreta un papel, o a los primos en cuya casa se aloja en Chaville, pero de lo que no cabe duda es de que entre Marcel Proust y Gaston de Caillavet hace tiempo que tiene hecha su elección. Si tolera la presencia del primero es porque ve en ello la ventaja de disimular su intriga con el segundo. Proust forma parte en lo sucesivo de la intimidad de esa pareja clandestina, que sigue ocultándose del señor Pouquet. Durante cada permiso, acude a la calle de Miromesnil. Aunque el ayuda de cámara le anuncie que las señoras han salido, se queda en la casa y, mientras aguarda su regreso, charla con los criados, en la cocina o en el cuarto de la plancha, con gran escándalo del mayordomo, que intenta darle a entender que ése no es su sitio.


[ Traducción inversa al francés de la oposición de 2000 – Véase Corrección ]

Il était une fois en Arabie Heureuse, dans la ville de Chamour, un roi qui s’appelait Nabounassar III, et qui était fameux par sa barbe annelée, fluviatile et dorée à laquelle il devait son surnom de Barbedor. Il en prenait le plus grand soin, allant jusqu’à l’enfermer la nuit dans une petite housse de soie dont elle ne sortait le matin que pour être confiée aux mains expertes d’une barbière. Car il faut savoir que si les barbiers sont des manieurs de rasoir et des coupeurs de barbes en quatre, les barbières au contraire ne jouent que du peigne, du fer à friser et du vaporisateur, et ne sauraient couper un seul poil à leur client.

Nabounassar Barbedor, qui avait laissé pousser sa barbe dans sa jeunesse sans y prêter attention - et plutôt par négligence que de propos délibéré - se prit avec les années à attacher à cet appendice de son menton une signification grandissante et presque magique. Il n’était pas éloigné d’en faire le symbole de sa royauté, voire le réceptacle de son pouvoir. [ ... ]

Le peuple de Chamour aimait son roi. Mais le règne durait depuis plus d’un demi-siècle. Des réformes urgentes étaient sans cesse ajournées par un gouvernement qui à l’image de son souverain se berçait dans une indolence satisfaite. Le conseil des ministres ne se réunissait plus qu’une fois par mois, et les huissiers entendaient à travers la porte des phrases - toujours les mêmes - séparées par de longs silences :

- Il faudrait faire quelque chose.

- Oui, mais évitons toute précipitation.

- La situation n’est pas mûre.

- Laissons agir le temps.

- Il est urgent d’attendre.

Et on se séparait en se congratulant, mais sans avoir rien décidé.

L’une des principales occupations du roi, c’était, après le déjeuner - qui était traditionnellement long, lent et lourd - une sieste profonde qui se prolongeait fort tard dans l’après-midi. Elle avait lieu, il convient de le préciser, en plein air, sur une terrasse ombragée par un entrelacs d’aristoloches.

Or depuis quelques mois, Barbedor ne jouissait plus de la même tranquillité d’âme. Non que les remontrances de ses conseillers ou les murmures de son peuple fussent parvenus à l’ébranler. Non. Son inquiétude avait une source plus haute, plus profonde, plus auguste en un mot : pour la première fois le roi Nabounassar III, en s’admirant dans le miroir que lui tendait sa barbière après sa toilette, avait découvert un poil blanc mêlé au ruissellement doré de sa barbe.


[ Traducción directa del francés de la oposición de 2007 – Véase Corrección ]

En esencia, la guerra de Irak es una contienda por ver qué bando acierta en su valoración. La apuesta de los insurgentes es que, si hacen pagar un precio a los partidarios del gobierno y a los colaboradores de Estados Unidos, podrán intimidar a un número cada vez mayor de civiles para que, como mínimo, se mantengan al margen, y, por consiguiente, debiliten al gobierno y, de paso, ayuden a la insurgencia. El gobierno iraquí y Estados Unidos cuentan con otra clase de desgaste: que, posiblemente, la predilección de la insurgencia por las matanzas de civiles sea debida a la cifra relativamente reducida de insurgentes, lo cual les obliga a conservar a su personal y a evitar los ataques contra objetivos difíciles; de ahí que se pueda menoscabar a la insurgencia de forma gradual.

Debido al axioma de que las guerrillas son vencedoras si no pierden, el quedar en tablas es inaceptable. El que la estrategia estadounidense, incluido un proceso de retirada, triunfe o fracase, no depende de si consigue mantener o no las condiciones actuales de seguridad, sino del grado en que aumente su capacidad de mejora.

La capacidad del espionaje será crucial. Los siguientes aspectos en concreto requieren atención: ¿cómo evaluamos la capacidad de combate de los insurgentes y su estrategia?; ¿en qué medida y en qué período de tiempo deben reducirse los ataques contra civiles antes de que pueda calificarse a una provincia de "pacificada"? ¿Cuál es la verdadera eficacia en combate de las fuerzas de seguridad iraquíes y contra qué clase de peligros? ¿Cuántos insurgentes hay infiltrados en las fuerzas iraquíes? ¿Cómo afectarán dichas infiltraciones a su eficacia en combate?; ¿cómo reaccionarán las fuerzas iraquíes al chantaje de la insurgencia, por ejemplo, si el hijo de un general es secuestrado?; ¿cuál es el papel de la infiltración desde países limítrofes, en especial Siria e Irán?; ¿cómo se la puede derrotar?

La experiencia de Vietnam indica que la efectividad de las fuerzas locales se ve profundamente afectada por el marco político. Vietnam del Sur tenía unas 11 divisiones, dos en cada una de las cuatro zonas de los cuerpos del ejército y tres más que constituían una reserva. En la práctica, sólo las fuerzas de la reserva se podían utilizar en todo el territorio. Las divisiones que defendían las provincias en las que estaban destacadas y desde las que eran reclutadas solían ser bastante eficaces. Ayudaron a aplacar la intensa ofensiva norvietnamita de 1972. Sin embargo, cuando se trasladaron a una zona distinta y desconocida de los cuerpos del ejército, demostraron ser mucho menos constantes, lo cual fue uno de los motivos de los desastres de 1975.

El equivalente iraquí bien podrían ser los antagonismos étnicos y religiosos entre suníes, chiíes y kurdos. En Vietnam, la eficacia de las fuerzas dependía de los lazos geográficos. En Irak, cada una de las distintas agrupaciones étnicas y religiosas se considera envuelta en un enfrentamiento irreconciliable con las demás.


[ Traducción inversa al inglés de la oposición de 2005 – Véase Corrección ]